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¿Transformación digital e Industria 4.0? Vale, de acuerdo. Pero ¿Cómo?

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Aquí os dejamos la segunda parte de la reflexión de Joseba Monasterio, Director General de Mibering, que publicamos en el blog el pasado día: Transformación digital de la empresa. En este caso nos habla de cómo realizar una transformación en la empresa, qué partes deben estar implicadas y qué no hay que hacer nunca. Aquí os dejamos sus consejos:

Este artículo es la continuación de uno publicado anteriormente donde hablaba del problema que tienen las empresas para tomar decisiones que implican “transformación”, más específicamente transformación digital. En aquel momento finalizaba con varias interrogantes de las que hablaré ahora.

Mi objetivo es intentar aportar “algo nuevo” a todas las personas con el reto o la responsabilidad de tener que avanzar en la transformación digital de su empresa y para ello, suelo evitar al máximo los tecnicismos y conceptos complejos. Creo que explicarlo debe de ser fácil. El hacerlo…, eso ya es otra cosa.

Las empresas son ecosistemas únicos, diferentes unas de las otras, como las personas que las forman. Pero todos sabemos que bajo la superficie nos encontramos siempre con los mismos problemas. Con matices, con la característica de tener que actuar ante ellos de manera ajustada al ecosistema único, pero con la misma esencia. En resumen, como en las familias, donde los problemas son comunes, recurrentes y en esencia iguales, pero donde la forma de buscar soluciones cambia totalmente de acuerdo con el carácter de las personas que la forman.

Luego tenemos otro concepto interesante relacionado directamente con el tamaño del ecosistema. Se trata de la inercia, que es mayor cuanto más grande es la empresa y que tiene como efecto directo la dificultad en la implantación de cualquier cambio. En las grandes empresas o incluso en los grandes departamentos, la resistencia al cambio suele ser mayor que en la PYME, que cuenta generalmente con mayor flexibilidad y agilidad. Aprovéchalo si es tu caso.

Y, por último, hablaría del liderazgo. Si, de esa palabra que tanto se utiliza en tantos ámbitos empresariales pero que tiene multitud de aristas. Es necesario que exista un liderazgo claro que además demuestre convencimiento absoluto en lo que se está haciendo. En caso contrario, las posibilidades de fracasar son máximas.

En este punto llegamos a varias reflexiones importantes:

  • No existe una metodología única para avanzar en el camino hacia la Transformación Digital y la Industria 4.0
  • El proceso debe ajustarse a la empresa, su cultura y su idiosincrasia
  • Es obligatorio que la dirección demuestre, día a día, que está al 100% con el camino tomado hacia la transformación digital y la industria 4.0

Y en este momento llegamos a otro punto clave. No podemos olvidarnos de las personas. Ellas son claves para que algo funcione de verdad. Un proceso desajustado puede funcionar si las personas que lo forman son las adecuadas y están implicadas, mientras que un proceso bien diseñado fallará si las personas que lo forman no son las correctas o no quieren que funcione.

Esto añade una variable más de complejidad al proceso de cambio de las empresas de lo que son hoy en día a lo que deberán ser a corto y medio plazo. Podremos hacer un trabajo inmaculado, es decir, un diagnóstico correcto de la situación y los problemas junto con el diseño y la implantación de las soluciones correspondientes, pero podremos fracasar estrepitosamente, con lo que esto implica (pérdidas económicas, desgaste en todos los ámbitos, tensiones, …).

¿La razón de muchos fracasos?

Nos hemos olvidado de las personas que participan en el proceso. No las hemos implicado en el proyecto y no las hemos subido “al tren de la transformación digital”. No hemos tenido en cuenta uno de los pilares necesarios y habremos provocado un riesgo importante de fracaso a una solución que, además, era la correcta…

En resumen, nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Tienes que conocer tu empresa y creer de manera incuestionable en la necesidad de avanzar hacia el futuro. Tienes que convencer a las personas para que se suban en tu mismo tren y ayuden en el camino sin que tengas que arrastrarlas sobre él. En paralelo, debes tener una visión clara de tu situación. Necesitas una herramienta que te ayude en la toma de decisiones, estructurar de manera lógica y sencilla los problemas y las soluciones y preparar el plan de acción correspondiente, intentando en todo lo posible que este plan de acción esté desarrollado desde una visión y perspectiva global para evitar los riesgos asociados a hacerlo sin tener en cuenta todas las variables posibles.

Y como despedida, un último consejo. No te esfuerces en “volver a inventar la rueda”. No añadas más presión a tu equipo para que avancen en aquello en lo que no están entrenados. Busca ayuda y apóyate en personas que tienen experiencia en estos retos.

Autor: Joseba Monasterio, Director General de Mibering

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